Es verdad, acaba el verano y también el término de esta sección, pero creo que vale la pena hablar de una notable aventura que pude realizar en el mes de Febrero, en donde me quedo con hermosos recuerdos que me emocionan y enorgullecen, porque al ver y vivir lo que experimente uno queda con la alegría y el orgullo de tener un país tan hermoso.Realmente fue una aventura, un viaje a lo desconocido, una oportunidad para conocer nuestra cultura nacional. Pienso que son varias las veces en que uno se hace la siguiente pregunta: ¿Cuanto conocemos de nuestro país? y son varias las veces en que nuestra respuesta es pobre, débil y llena de excusas, como por ejemplo cuando respondemos que "algún día conocere mi país". Sin embargo, puedo decir, con mucha alegría y orgullo que tuve la oportunidad de conocer gran parte del sur de mi país, como también disfrute de el paisaje escondido que nos tiene preparado nuestro país.
Desde el día 9 al 23 de Febrero inicie un viaje junto a mi hermano Rodrigo, junto a seís de sus amigos, que en la mayoría eran profesores, como también un excelente biólogo y un abogado que era el más entusiasta y movido del grupo (foto 4). El viaje fue una aventura en tres jeep, con rutas por día , en donde intentábamos cumplir diversas metas, pero también para llegar a un destino, como era la laguna totel, que está a unos 124 kms de Cochrane. Fueron días intensos, en donde tuve la oportunidad de conocer parte de Argentina, como fue bariloche, el Bolsón y Esquel, apreciando una pampa seca y aburrida, pero también impactante, por el cambio de naturaleza que existe entre nuestro país, con nuestros vecinos, pero también tuve la oportunidad de sentir la lluvía y el frío intenso del sur de Chile, conociendo pequeños pueblos que nos contaminaban de la hermosa tentación de quedarnos por mucho más tiempo, como fue Futaleifu (foto 5), puyuguapi o el mismo Coyhaique, que es una ciudad preciosa.Si tuviera que enumerar los lugares que más me impactaron, por su hermosura y también por su arquitectura, puedo mecionar, entre las ciudades a Osorno y Coyhaique y entre los pueblos al mismo futaleifu y a puyuguapí, pero también tuve la oportunidad de conocer una reserva nacional para admirar el hermoso ventisquero de Queulat (foto 1), el cual me impresiono, aunque tuvo su sacrificio porque uno tenía que realizar un trekking de 6 kilómetros para lograr contemplar la hermosa vista del ventisquero. Pero también tuve la suerte de conocer un pequeño y humilde pueblo, como fue la bahía Murta y puerto Sánchez, que tenía una vista del lago general carreraque es digno de toda envidia.
Sin embargo, puedo decir que hubo un momento en donde el impacto de la naturaleza me golpeo, puesto que a medida que volvíamos a la capital, supimos la triste noticia de la errupcíón del volcán Chaitén. El impacto tuvo dos razones simples, pero también llenas de suerte. La primera fue que un día antes de la erupción del volcán, teníamos como destino llegar a Chaitén, para tomar una barcaza en dirección a Chiloé, correr por la isla a gran velocidad y intentar llegar a la hora a una barcaza que nos llevara a Puerto Montt, pero al llegar a Coyhaique nos encontramos con la desagradable noticia. Es ahí cuanod uno se pregunta sobre lo que nos hubiera pasado, si hubieramos llegado un día antes a Chaitén, como habría sido, que habríamos tenido que hacer, acaso habríamos tenido que huir por cualquier parte, o nos habríamos impactado de ver la destrucción del domo a menos de dos kilómetros de nosotros. En realidad fueron dudas que pasaban por nuestra cabeza, pero que no sabíamos responder, porque habría sido genial el haber vivido algo así, pero al mismo tiempo se habría convertido en un peligro para nuestras vidas.
El segundo argumento fue más triste, porque tuvimos la oortunidad de ver un pueblo dagnificado por la furia del Volcán, como era el mismo futaleufú. Ver las cenizas que rodeaban todo el pueblo, ver todo blanco, como si hubiera pasado una avalancha en cosa de segundo y ver que toda la alegría de un pueblo0, que habíamos conocido una semana y media antes, se había convertido en una simple tristeza y resignación por la naturaleza que los atacaba, sin piedad y sin resentimiento alguno. Simplemente puedo decir que fue impactante, triste y desolador, pero al mismo tiempo fue una experiencia inolvidable en mi vida, en especial cuando toque la ceniza que ahogaba todo el pueblo.
Ahora bien, no todo fue tristeza, porque también realizamos una pequeña aventura contra el tiempo, como era el cruzar la frontera hacia argentina y el estar en el vecino país por un lapsus de 12 horas. Era una meta casí imposible, por las distancias, pero existía un miedo de que no nos dejaran pasar por la frontera, por los problemas del volcán. La cosa fue que comenzamos la aventura, pasando a Argentina a las 9:36 am, para luyego avanzar a toda velocidad por la pampa Argentina, pasar luego por esquel y enfilar los motores con rumbo a el Bolsón, en donde nos detuvimos a turistear un poco y a comprar algo de proviciones.
Luego de eso corrimos a toda velocidad para llegar a Bariloche, almorzar y descansar, porque ya llevábamos cerca de 6 horas de viaje, y luego nos fuimos a la frontera chilena de Cardenal Samore, pero al filo de la hora, (llegamos a la frontera a las 19:30 hrs y la cerraban a las 20:00 hrs. Pasamos justo por la frontera Argentina y luego tuvimos que correr para superar la distancia de 17 kms, para llegar a la parte chilena que cerraba a las 21:00 hrs (entramos a las oficinas de aduana a las 20:51 hrs), pero al final llegamos con un gustito a triunfo, porque habíamos logrado llegar a nuestro destino, como era el volver a Chile.
Un gran viaje, en donde tuve la suerte de viajar que grandes personas, de las cuales aprendí mucho, le doy gracias a mi hermano Rodrigo por la invitación (estoy enormemente agradecido) y por toda la experiencia, que realmente me cautivo y me dojo con las ganas de seguir conociendo los bellos paisajes de este hermoso país que Dios nos ha regalado a todos nosotros.
0 comentarios:
Publicar un comentario