martes, 9 de diciembre de 2008

Mis escritos...



Reflexión en torno a la futura educación





Este escrito lo realice en la clase de Introducción a la Educación con un gran profesor que me marco visión pedagógica, como es el Sr. José Ignacio Illanes. Es un informe que desarrolle en base a dos textos, como son "Cartas a una profesora" de los estudiantes de Baviera (1971) y sobre "Una maestra de sexto grado experimenta". Fuen un escrito que me ayudo a pensar un poco sobre el futuro pedagógico que deseo realizar en mi formación universitaria, pero más que eso, para pensar un poco sobre la necesaria y mejor educación del mañana.

Antes de comenzar con este escrito, me gustaría comentar un pensamiento que siempre me ha dado vueltas en mi vocación pedagógica, como es el hecho de entender que la educación es una herramienta y un proyecto al servicio de los demás. Pienso que esto es importante y nos puede ayudar en esta ficha de lectura, el cual tiene temas fuertes y desagradables de nuestra realidad educacional, pero también esperanzadores que nos ayudan a asumir nuestros defectos, para cambiar en el futuro.

Al analizar los dos textos trabajados, comenzamos a comprender que existen dos miradas de la educación. La primera de ellas es la educación del más fuerte que crea límites, lo cual implica buscar una calidad para la institución, pero que sorpresivamente es para una elite social alta, lo cual genera un complejo racismo educacional. Esto se comprende cuando se enseña solo para enseñar y memorizar; y no para vivir en una sociedad que sea más solidaria y justa en el futuro
[1]. En cambio, existe una segunda manera de educar, como es la esperanza a creer en la educación y en los niños, creando “un nuevo programa (…), basado en la enseñanza centrada en el alumno, un enfoque no directivo o no estructurado”[2], lo cual es una luz que debemos seguir para lograr una educación verdadera que cumpla objetivos reales y concretos para formar una sociedad más igualitaria. Estas serán las ideas principales que desarrollaré en el siguiente texto, realizando un comentario crítico al respecto.

La primera idea que me gustaría comentar es el hecho de desarrollar la educación del más fuerte, que por desgracia es generado por lo profesores y los mismos establecimientos educacionales, que sin darse cuenta crean una separación tremenda en el alumnado. Esta separación sociocultural y económica, nos permite ver que es “contraproducente decirle a otro: “tú naciste para esta materia.” Si a uno le apasiona una materia hay que prohibirle que la estudie. Hay que decirle que es un limitado o un desequilibrado”
[3], porque simplemente no está dentro de un grupo social alto y no cumple con los requerimientos que pueden tener otros alumnos. En otras palabras, vemos que la educación puede crear una enorme desigualdad en los estudiantes y que el profesor, que no es capaz de ayudar a un alumno, llega a convertirse en el iniciador de la injusticia social al manifestar que “le había tocado una clase de imbéciles”[4], lo cual genera una baja en la autoestima y un daño en la formación del alumno.

Pienso que esta es la educación errónea que no lleva a ningún fin, porque la idea de la educación no es, simplemente, educar para mantener una reputación en las aulas de clases, sino que se debe educar para que los alumnos, en general, puedan ser personas felices y comprometidas en la sociedad. Pienso que una buena idea es el hecho de crear una educación más cercana, para que el profesor aprenda a conocer, apreciar y ayudar a un grupo de personas que son humanas y que están creciendo. Esto significa que el docente debe cambiar su perspectiva de educar por educar, para convertirse en un profesional de “mente abierta” que sea capaz de estar al lado del alumno, sobrepasando las barreras de la escuela y consiguiendo el objetivo de que los alumnos crezcan y que no sean simplemente educados por un cumplimiento.

Es verdad que cuando nos equivocamos de camino, los resultados llegan a ser erróneos, puesto que a medida que realizamos la educación del más fuerte, también generamos la secuela de un racismo educativo que existe en nuestros establecimientos, lo cual considero como un aspecto negativo a nuestra vocación pedagógica y que se aprecia cuando no somos capaces de buscar, las herramientas necesarias, para educar a los alumnos más complicados y sólo nos conformamos con expulsarlos de las aulas, como si fueran parte de la basura de la educación. Pienso que llega ser penoso el hecho de crear una brecha entre los más ignorantes y los más eruditos de una clase, y más triste aún que los ignorantes sean, por coincidencia o realidad, lo más pobres que no tienen las mismas oportunidades de crecer en la vida.

Siempre he pensado que el buen profesor es la persona capacitada de romper con esta brecha, que trata a los alumnos como iguales y lucha para que todos crezcan de la misma manera, porque a medida que no destruyamos el racismo en la sala de clases, es casi seguro que este mismo fenómeno seguirá igual en nuestra sociedad y se perderá la conciencia social que tanto intentamos construir. Es por esto que pienso que el profesor tiene que crear instancias de igualdad, que pase a convertirse de un profesor omnipotente a ser un profesor que ayude a los alumnos, como también que sea capaz de ser niño entre los niños y joven entre los jóvenes, que conozca sus propias realidades para entender los problemas de la juventud, que sepa insertarse en la realidad de cada educando y que entregue herramientas que estén al alcance de la aula de clases, para que los alumnos sean los protagonistas de su propia formación.

Un ejemplo de cómo cambiar nuestra forma de educar y de buscar un mecanismo que trate a los jóvenes como protagonistas de su educación es con lo que nos señala el segundo texto leído. En el admiramos a una profesora que crea un proyecto, en donde el actor principal del aula es el joven y no el profesor, dándole la confianza y las herramientas para que ellos mismos se ayuden y puedan crear su propio espacio educativo. Pienso que es una excelente iniciativa, aunque es arriesgada y chocante en la educación normal, pero este es el real paso que debemos tener los futuros educadores de nuestro país.

La idea de crear un método que sea distinto, arriesgado, pero con un objetivo clave, como es el hecho de crear un “método de autodirección y libertad”
[5] cumple con el norte que todo alumno desea de su profesor, como es el hecho de que el docente tenga confianza en los alumnos y siento que este es uno de los buenos desafíos que nos podemos plantear.

Otro desafío que deberíamos reflexionar, como futuros educadores, es el hecho de buscar un nexo entre el educando y la sociedad, puesto que a medida que el alumno sea capaz de equivocarse sin miedo y de superar los problemas en el aula, será la mejor herencia para que ese alumno sea capaz de superarse en la sociedad. Son cosas básicas, pero que desgraciadamente nos hemos olvidado. No obstante, existe una pregunta clave que se trata de visualizar en este ensayo y eso es el ¿Cómo cambiar este racismo por una educación más igualitaria en los colegios de estrato social medio alto?, teniendo como base que este racismo está más instaurado en esas aulas y que es un enemigo difícil de vencer. Creo que es una pregunta interesante, dejando en claro que la idea es buscar una respuesta en los mismos alumnos y en los profesores, puesto que a medida que existen varias ideas, logramos llegar a una conclusión más completa y concreta de realizar.

[1] Estos dos temas se encuentran en el texto “carta a una profesora” que será desarrollado a continuación.
[2] ROGERS, CARL R. Libertad y creatividad en la educación, Ed. Paidos, Argentina, 1975, Pág. 1.
[3] ESTUDIANTES DE BARBANIA, carta a una profesora, Biblioteca en marcha, Montevideo, 971, pág. 92.
[4] Ibidem, pág. 38.
[5] ROGERS, CARL R. Libertad y creatividad en la educación, Pág. 9.

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