Los amigos (tercera parte)
Como lo decía en el capítulo anterior. Hoy voy a hablar de dos personajes que han estado desde el principio en la Universidad, como son la Consuelo y Agustín, dos personas que me han marcado y que me han hecho comprender que las risas y el aspecto intelectual valen la pena en la vida filosófica.
Vamos por el principio. La Consuelo fue la primera persona que conocí en la Universidad. Incluso, fue la primera persona con quién rompí el hielo. Aún recuerdo cuando le hice una duda que me dejo golpeado, cuando le pregunte sobre el porque quería estudiar filosofía. La respuesta fue categórica cuando me dijo "En realidad quería estudiar teatro". Desde ese momento que nuestra amistad se comenzó a desarrollar de una manera distinta. Con el tiempo nos volvimos buenos amigos, aunque siempre nos reíamos el uno del otro... Bueno, en realidad era yo el que más me reía de ella, pero era inevitable, puesto que la Consuelo se encargaba en crear diversas situaciones románticas entre su personas y tantas otras más (para que dar nombres ¿Cierto?), que ayudaban a crear un diálogo filosófico en cada almuerzo que teníamos. Es aquí cuando me acuerdo de un comentario que me hizo con varios amigos en el segundo semestre, cuando teníamos algunas clases distintas. "Como que los almuerzos no son lo mismo sin ti". Una frase romántica dirán ustedes, pero también sincera, porque faltaba el típico toque de humor negro y mal pensado que comenzaba a desarrollar con la amiga. Ahora, si debo admitir que esta amiga ha sido una gran persona, siempre me ha subido el ánimo y siempre nos intentamos ayudar, aunque fueron varias lasa ocasiones en que tuvimos peleas porque no hacíamos caso a nuestros propios consejos. Ella es una gran persona que le agradezco la confianza que me ha entregado y espero que esta amistad siga creciendo con el tiempo.
La segunda persona de este capítulo la conocí a la hora siguiente en que conocí a la Consuelo, como es el mismísimo Agustín Lavoz. Este amigo es todo un personaje, silencioso, tranquilo, misterioso, pero con una gran inteligencia filosófica que espero que desarrolle en el tiempo. Con este amigo me he podido sentar a discutir sobre lo que nos gusta, como es la misma filosofía, trabajando siempre en comprender nuestros diversos ensayos e informes y discutiendo siempre sobre cómo lograr sobrevivir a la vida universitaria. Este amigo ha estado desde el
principio y nos tenemos una gran confianza, porque son varias las veces en que hemos dejado los libros de aristóteles, para hablar un poco sobre los libros de nuestra vida. Pero lo interesante es que este responsable amigo siempre se ha encargado de darme consejos que me han ayudado a seguir adelante, nos hemos ayudado en todo y apoyado en una diversidad de temas, en donde uno termina por darse cuenta que en la vida universitaria existen dos loterías. La primera es la lotería de los estudios, en donde a uno le va bien, pero otra es la lotería de las amistades...y que quieren que les diga...este amigo ha sido uno de los premios gordos que me he sacado con el tiempo y eso es algo que doy gracias a Dios, porque no es fácil el buscar personas que te ayuden a crecer y menos en la vida universitaria.
Ahora bien, algunos se preguntarán el porque hable de ellos en este momento y porque hablo de los dos en este capítulo. La razón es bien simple. Respondiendo a la primera duda puedo decir que hablo de ellos en este instante para demostrar que no siempre se habla primero de los más importantes, como tampoco al final. Muy por el contrario, para mi los amigos son tan importantes que no tienen un lugar de jerarquía...En otras palabras, da lo mismo si hablo de un amigo al principio, al medio o al final, porque lo que importa es el sentir que los amigos están y que son grandes personas que pasan por nuestro camino. La segunda respuesta es más simple... como no iba a realizar un capítulo separado para los dos grandes del griego.... Es verdad, si tengo que buscar una característica en estas dos personas no va a ser por sus estilo de vida, sino por sus locuras intelectuales. La razón es bien simple, ya que tanto la Consue como el Agustín han seguido una carrera compleja, difícil y para algunos una simple locura que han desarrolla, como es el soportar, pedir, rogar e implorar por tener clases de griego I, II y ahora III... realmente hay que estar locos para realizar locura semejante, pero como es tan semejante la locura, decidí escribir de ellos en un sólo capítulo... las cosas de la vida, no??? Grande amigos, los quiero caleta...
En el próximo capítulo, la socialite del grupo y un magister en la teoría de los colores....La kati y el Cristian... no se lo pierdan por nada.
0 comentarios:
Publicar un comentario